El descubrimiento de uno mismo o la aceptación del ser

Por: Antonio Herrera

Hay varios descubrimientos que quiere sentir. Se baña de noche con sales para exfoliar su cuerpo y entregarse completamente al día siguiente.

Antes de dormir fuma un poco para sentir algo de éxtasis. Se deja llevar junto con la noche que avanza lenta dejando entrar los rayos de luna para que lo iluminen.

Por la mañana despierta tarde y se refresca para iniciar. Ve nuevos amaneceres cada día aún entre lluvias que azotan como balas.

Provocativo camina por la calle viendo fijamente lo que le gusta. Se peina la barba a medio día y al anochecer.

Y justo hoy que es domingo se rasura. Con una misma alma, pero con un rostro diferente, llega un poco de nervioso a una primera cita.  

La plática es fluida desde el primer apretón de manos. Lo ve fijamente a los ojos mientras dice:  

-Una cerveza clara.

Y ahora lleva dos cuando le toma la mano hablando disparates para gustarle.

-¿Cuál es tu flor favorita?.
-Gerbera. – dice sin saber cuál es la suya.

Sigue la noche y se va con él. Es verano así que hace un poco de bochorno. Apurados por detener la noche se desnudan sin besarse.

Y ahora que es lunes se despiden porque la tarde se les adelantó. Y sin preguntarse si se volverían a ver, siente una nueva ansiedad por no tener la certeza de tenerlo. Cruza la misma ciudad para llegar a otro extremo a esperar que termine el día para bañarse en sales.  

Una copa de vino tinto es su compañía y un libro lo atormenta tanto que no lo deja dormir, así que abre un poco las persianas para tomar baños de luna que lo relajen.

Despierta antes de la alarma y otra vez, jueves. Mira fijamente a su asesor confiando que lo va a volver a ver. Y  van a comer esta tarde sin que se concrete más que un nuevo contrato.

Otra vez esta bendita noche en que ve a sus amigas y tanto le duelen sus cachetes de reír que despierta aún de mejor humor. Pero llega una última tormenta de verano con varios relámpagos.

Y esta noche no puede dormir.

Viernes, y desgastado por la semana y esta mala noche de sueño queda en silencio en la segunda cita.

-Me gustas más sin barba.- Y su corazón se desmorona.

Pero lo que siente es gusto de él mismo con o sin su aprobación. Y dándole un beso de buenas noches duerme a espaldas de él.

Llega temprano a la misa de domingo, confiesa sus pecados y escucha el sermón. Justo ahora siente fe de encontrar a alguien que lo acepte. Y se va con la bendición de Dios.

Duerme tranquilo con una luna negra y el cielo despejado.

Despierta con gerberas en la puerta, así que una nueva angustia lo atormenta el resto del lunes. Martes y la angustia todavía lo acompaña. Miércoles y nada. Jueves y las flores empiezan a morir.

Y se anima hasta el tercer día.

Enfrente de su puerta le da múltiples y varios besos.  Y se los corresponde y se los da brillando con la luz del otoño.

Y ahora se besan en el castillo y los palacios que hay en su ciudad.

Encantado de sí mismo, de su propia magia, lo enfrenta diciéndole un nuevo sentimiento, y abierto como flor le confiesa en éxtasis.  

-Me amo, y por eso te amo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: