El individualismo en tiempo de influencers

Por: Antonio Herrera

I

En Dolores Park, en San Francisco, es de lo más común encontrarse personas fumando marihuana, leyendo, ligando con desconocidos, bebiendo unas copas de vino o contemplando el paisaje de la ciudad. Lo impresionante, y aún más común, es que suelen hacerlo más a solas que acompañadas.

En un restaurante cualquiera, ya es cotidiano pedir una mesa para uno o en el cine entrar con un combo para no acompañar. Justo hoy, hay un festival de música en Morelos y voy a ir solo, y sé que no voy a ser el único.

Esta idea de no depender de otros para ser autosuficiente ha ido en aumento. Sé que el individualismo les da más miedo a mis papás que a mí. Y aún más le temen mis abuelos.

Pero también me asusta a mí y a los que preferimos no tener hijos o casarnos y enfocarnos en nuestras carreras, ocios y trabajos.

Vivimos en una generación en donde las grandes ideas “intocables” de las rutinas sociales siguen quebrantándose. “Uno cada vez está más solo ante la muerte. Y ante la vida. Y eso exige madurez y valor. Pero incluso ese aspecto también es relativo, porque nos vamos acostumbrando”, dice Rosa Montero.

Se acostumbra a creer que este incremento al individualismo corrompe y hace abandonar los valores, pero hay un fenómeno social detrás de la cada selfie que lleva a la introspección.

Los “influencers” (o creadores de contenido digital) son un ejemplo de lo que significa el individualismo en la generación millennial. Detrás de la inmediata y falsta fama, la cual se ha convertido en un ideal, hay un sentido de pertenencia y de aceptación provocada por estos nuevos ídolos que conversan con nosotros a través de una pantalla.

Alguien que viste en Instagram en un lugar en donde te gustaría estar puede provocarte una gran desilusión. No recibir un “me encanta” puede romper corazones. ¿Es el individualismo banal y egoísta?

Las redes sociales prometieron “crear comunidades y relaciones significativas”. Sin embargo, reflejan tan solo un ideal que acentúa el sentimiento de soledad en la creciente tendencia del individualismo.

Algunos prefieren casarse y esperarse a tener hijos. Algunos otros prefieren no casarse y tenerlos. Algunos otros deciden tener otro estilo de vida. Lo lamentable es que algunos otros no puedan preferir ni decidir.

II

Temprano por la mañana,
antes de que salga el sol,
sigo durmiendo.

El café no me despierta así que tomo té.
Y no me acuerdo de ti.

Hasta este instante.
Instante en el que otra vez,
estoy solo.

Y la mañana sigue hasta que salga al sol.
Es cuando me olvido otra vez de tí.

Lo veo a él,
y te veo en él,
y yo me veo en tí.

Solo hasta esta mañana,
que acaba de terminar,
encontrándome entre desconocidos.

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