Carta sin destinatario

Por: Antonio Herrera

Ciudad de México,
Marzo de 2015

Hoy las tlayudas estuvieron más ricas que las tortas ahogadas de ayer. La salsa picó más, pero entiendo que estuvieras furioso y triste por tan pésima noticia. De todos modos, agradezco el gesto y prometo reanimarte a tu regreso.

Ya sé. A mí también me duele. Sé que apenas te dio tiempo de llegar al entierro. Qué forma tan terrible e injusta de morir. Pero gracias por mantenerte, en lo posible, firme.

Acaba de llegar un amigo de Venezuela huyendo de su país y me acordé tanto de ti por todo lo que también has atravesado. Quiero que lo conozcas, ¿aún tienes ese mezcal de Oaxaca?, deberías traerlo a tu regreso y si él sigue aquí podemos festejar entre los tres por todo lo bueno que dicen de ti las personas que vienen a visitarte.

¡Deberíamos ir a Mérida! Se lo mucho que te encanta Paseo de Montejo, estoy seguro que un buen viaje por tus paisajes favoritos te ayudará a reanimarte. También podríamos tomar El Chepe o rentar una balsa y remar en el Cañón del Sumidero. ¿A dónde te gustaría ir? Yo tampoco estoy del todo bien y estoy seguro que bañarnos en el Mar de Cortés nos haría mucho bien.

Tengo prendido un San Juditas esperando a que regreses mejor de salud emocional. No soy el único, Martita la vecina se acaba de ir a San Juan de los Lagos para rezar por su y tú salud. Pero yo no confiaría tanto en ella, su suegro es del Ejercito y ya entre la colonia se ha corrido el chisme que realmente le es fiel a los que le rezan a Mal Verde.

… en fin, ¿te acuerdas de Julio?, siguen sin encontrarlo. Ya buscamos hasta debajo de las piedras y deja te digo que lo que hemos encontrado nada más te causaría más desilusiones.

De hecho, van a levantar una placa por su memoria. No creo que ayude mucho, pero ya nos estamos organizando para ponerle unas nubes blancas. Tú sabes que yo creo que las flores deben darse en vida, así que ya te estoy preparando una sorpresa en nuestro jardín.

No me olvides, es todo lo que te pido. Y sé que es mucho pedir, así que me consuelo escuchando tus huapangos. ¿Cuándo vas a regresar, amigo mío?

Te dejo porque hoy me agarró un catarro terrible que me tiene adormecido. Estoy seguro que no me vas a responder esta carta, conozco tu temperamento.

A pesar de esta desgracia, cuídate y pasea, platica con cuantos puedas para que a tu regreso me cuentes no solo de tus tristezas, pues también quiero saber de tus alegrías.

¿Crees regresar para septiembre? Voy a tener la cara pintada por ti. No solamente el jardín va a estar arreglado, ya quiero que veas todas las sorpresas que te tengo preparado, con decirte que un buen plato de pozole te esperará.

Eres extraordinario.

Te quiere y te vuelve a querer, Guadalupe.

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