Cumplir años en medio de una crisis mundial

Por Pedro Pablo

Nunca he sido fanático de los cumpleaños.

Detesto la expectativa que crea esta fecha, que exige organizar un festejo increíble y recibir una cantidad aceptable de mensajes, porque de otro modo el día se considera un fracaso, como lo resumen las preguntas “¿qué plan?”, “¿qué hiciste?”, y “¿cómo te la pasaste?”.

Aunque disfruto mucho de los ejercicios de introspección, me intranquiliza el concepto de envejecer y de usar los cumpleaños como parámetros del éxito personal.

Por ello, confieso que siento un poco de alivio que mi cumpleaños caiga en esta semicuarentena en la que no es esencial salir, no es indispensable hacer una celebración espectacular y este día es solo uno de tantos que se perderán en el abismo de estos meses.

A veces se nos olvida, pero estamos en una crisis mundial histórica.

Mientras hay quienes exigen con sus palabras y actitudes que el mundo no se detenga, que la productividad continúe, que el camino hacia la meta no permita reposo, hay cientos de miles de personas que han muerto, otras tantas que quedarán con secuelas de por vida y millones más que han perdido a seres que aman o sus fuentes de ingreso.

Quiero aprovechar mi cumpleaños para recordarnos eso, para recordarme eso.

Los pasos que eran pequeños en la vieja cotidianidad, ahora son enormes en la nueva normalidad.

Que nadie nos impida darnos cuenta de que sobrevivir es ya un gran logro en este tiempo.

Decir esto implica una transformación radical para mí.

Hace cinco años, en una reunión con amistades, una de ellas preguntó cuál era nuestro miedo más grande.

“La mediocridad”, respondí sin titubeos y con contundencia.

Hoy, después de varias caídas, de tocar fondo y de saborear fracasos, sentirme mediocre me causa temor, pero no me aterroriza.

Entiendo que tal vez no alcance la fama y el éxito con los que soñaba cuando estudiaba la carrera hace una década, pero también ahora comprendo que existen otras formas de trascender.

Ahora reconozco el alivio de saber que mi familia está bien al despertarse cada día, lo entrañables que son los momentos con amigas y amigos, lo gratificante que es tener amor en la vida y la importancia de acumular experiencias aunque haya quienes las tachen de “efímeras”.

Son esos sentimientos y esos recuerdos a los que ahora me aferro para seguir caminando.

Felicidades a mí y felicidades a ti porque, aunque decirlo debería sobrar, cumplir años en medio de una crisis mundial no es cosa sencilla.

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