El dilema del orgullo mexicano

Por Pedro Pablo Cortés

Este atípico mes de septiembre marcado por la pandemia llega también con los ambientes usuales: banderas tricolores en las calles, tacos y antojitos, cerveza y tequila, y música, ranchera y de banda.

También arriba con un debate que ya forma parte de las costumbres: ¿hay algo que celebrar? 

¿Existe espacio para el orgullo patriota mientras más de 70 mil personas han muerto por una pandemia, mientras decenas de miles de homicidios inundan los servicios forenses y las mujeres luchan por las cientos de miles de víctimas de la violencia machista y los feminicidios?

Para algunas personas la respuesta es un rotundo no, para otras, es más complicada.

Me enorgullece ver que mi país se ha convertido en una superpotencia cultural. 

Gracias en gran parte a nuestra comunidad migrante en Estados Unidos, la cultura mexicana es ahora parte del imaginario global.

Viajar al exterior como mexicanos es recibir gestos de extranjeros que de inmediato nos gritan “güey”, que conocen nuestra comida, algunas de nuestras celebridades más icónicas, nuestra vestimenta y nuestra música.

Pese las curiosas versiones internacionales, los tacos, el guacamole y el tequila han consolidado a la gastronomía mexicana como una de las más influyentes a nivel global.

Las personas mexicanas en el extranjero han reivindicado lo que significa la mexicanidad y la latinidad.

Nuestras expresiones culturales no solo son únicas, sino trascendentes.

Pero en el extranjero también nos topamos con un estereotipo racista que, al mismo tiempo, revela el lado oscuro de la mexicanidad.

La violencia, las muertes, la militarización, la violencia machista, la LGBTfobia y la guerra contra el narco nos han dejado una marca.

Más que una incomodidad del mexicano privilegiado que puede viajar al exterior, una mirada hacia dentro es motivo de vergüenza.

Cargamos con la indiferencia hacia la pobreza, el racismo a los pueblos indígenas, la normalización de la violencia, la cultura machista que se traduce en abuso, el conservadurismo que se traduce en odio al diferente y el malinchismo que se combina de forma paradójica con la xenofobia.

Lamentamos ser del “tercer mundo”, pero no nos deshacemos del tradicionalismo familiar, ni de la exaltación de la “cultura trabajadora” que termina por justificar la explotación que también de manera paradójica se combina con una cultura antintelectual y del mínimo esfuerzo.

Queremos insistir que nuestros líderes políticos en verdad “no nos representan”, pese a que son literalmente nuestros representantes.

Es obvio que no tengo las respuestas a este dilema.

Tampoco creo que sean capaces las élites intelectuales del país, cegadas por el centralismo y obtusas de las diferentes identidades nacionales que existen en México.

Pero creo que un gran paso para una discusión nacional, si es que algo como tal es remotamente posible, es reconocer el conflicto que nos causa la mexicanidad.

El orgullo mexicano tiene que defenderse ante el racismo y la discriminación que solemos vivir en el extranjero. 

Tiene que apoyarse del éxito internacional que representa la cultura mexicana.

Pero también tiene que entender que las injusticias cotidianas y estructurales que toleramos en nuestro país son motivo de vergüenza.

Hoy podemos gritar de orgullo por el mito fundacional que inició hace dos siglos, que nos define y nos alegra.

Pero también debemos gritar de rabia porque esa liberación e igualdad prometida por los padres de la patria están muy lejos de ser realidad. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: