El feminicidio de las hermanas Obregón.

Por: Antonio Herrera

El día que encontraron a las hermanas Obregón, fue un día como cualquier otro.

Las encontraron debajo de un puente, en el cauce de un río, en la colonia más peligrosa de la ciudad, o en un lote baldío.

Tenían la piel quemada por algún químico (las habían querido disolver), y meses más tarde los peritos confirmaron que también fueron violadas.

Nosotros vimos las fotografías en un par de periódicos que resaltaron en sus titulares que, por haber provocado a su asesino, les tocó ese final.

Fue su mamá quien desesperada las empezó a buscar. No las encontró y fue hasta el octavo día de desaparecidas que aceptó una pista en la que advirtió que no las encontraría con vida.

“Se escaparon con su novio”, “yo las vi con minifalda y mucho maquillaje por la noche”, “ellas se lo buscaron”, o “por andar de pirujas” son algunas de las justificaciones que nosotros dimos para seguir con nuestras vidas.

“No estaban muertas, las mataron”, “ni una más” y “vivas las queremos” empezaron a pintarrajear otras malas mujeres en nuestra avenida favorita, la que encontramos tan llena de vida por sus jacarandas lilas.

Hay mujeres más conscientes que también nos dan la razón a nosotros.

Tenían el ano destrozado y dieron positivo a fentanilo, cocaína, cristal o crack. Todos nos callamos cuando en la tele lo dijeron, y a falta de más información concluimos que dieron su último respiro entre las 10 de la noche del 9 de julio y las 3 de la mañana del 11.

Una de ellas estudiaba arquitectura, ingeniería, confección o contaduría. La otra estaba apenas por entras a la universidad. Salieron juntas pues nunca andaban solas.

Cuando las encontraron, el Gobernador de nuestro Estado dijo que su madre había sido una santa y mujer ejemplar, y que todas deberían de seguir su ejemplo y no andar en malos pasos. Nosotros le aplaudimos su tan atinado comentario.

Decimos que fue un feminicidio porque hoy en día es así como se le dice, ¿qué no?, pero, ¿cómo fue que los ministeriales lo tipificaron?, ¿asesinato doloso o crimen pasional? Ya ni nos acordamos.

Días mas tarde, uno de nosotros soltó una pista más, y dijo que las vio subirse en un taxi, un camión o un uber la tarde del 9. Nada cambió.

Su hermano no nos ha dicho ni una palabra y solo expresa enojo por la actitud que tenían sus hermanas aún en vida, pues no le gustaba que caminaran tan en puntitas.

Seguro que alguno de nosotros sabe quien fue, quien las mató, pero nuestra confidencia no nos hará hablar. Al fin, su razón habrá tenido y en un hilo de Twitter lo pueden leer.

Nosotros cumplimos en cuidar a nuestras novias, hermanas o amigas para que no les pase lo mismo. Es más, les decimos que usar y cómo comportarse para su bien.

También creemos que si hubieran tenido un padre (él fue víctima de un hombricidio cuando ellas era más chicas), no hubieran andado en tan malos pasos y quizá aún vivieran. Les faltó en su vida la figura de un varón.

Pero no, todo sigue igual, y el día que encontraron muertas a las hermanas Obregón, fue un día como cualquier otro.

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