Reseña: La verdad sobre el caso Harry Quebert

Por: Antonio Herrera

Caí en este bestseller gracias a una recomendación, fue su contraportada la que me terminó de convencer para comprarlo.

Las reseñas de los críticos del “prometedor” Joël Dicker no mienten, y su redacción te atrapa desde un principio, ya que la novela fluye incluso como una guía para el escritor, fundamento con el que parte para resolver el asesinato de Nora, una joven de 15 años, víctima de la violencia machista.

En la primera parte del libro se observan comentarios misóginos y un acto patriarcal latente en todo Aurora, pueblo en el que se desarrolla la novela. El asesinato de Nora se plantea a raíz de la relación oculta que mantiene con un hombre mayor, Harry Quebert; asimismo, entre la misma población se ocultan lo poco o mucho que saben del delito.

Dicker victimiza a Nola y denigra el comportamiento femenino con la voz que da a sus personajes, el cual en su mayoría son hombres adultos con tradiciones conservadoras; como la importancia del matrimonio y lo que se espera de una “señorita”.

Aurora es un pueblo que vive bajo la sombra del delito del asesinato de Nola, y que descubrieran el cuerpo 30 años más tarde, inspira a Marcus Goldman -persona principal al que da vida Dicker-, a escribir su segundo libro y meterse a las entrañas del caso hasta darle fin y sustento a su segunda novela destinada al éxito.

Se lee en el libro también diferentes cuestiones editoriales; como los conglomerados de las grandes imprentas y sus objetivos en lucrar, los escritores fantasmas para vender bestsellers y la falta creativa que enfrentan los novelistas. Tal pareciera que Dicker cuenta con un manual para escribir libros, los que señala en cada capítulo para completar su novela.

La narración de Dicker da un giro en la segunda parte, después de que el libro de Marcus Goldman se filtra por culpa de su editor, la crítica y opinión pública se polarizan en quienes ya firman contratos para la película, y los personajes que se muestran descontentos por la falta de sensibilidad del escritor al narrar. Se cuestiona si debe o no seguir escribiendo su libro, siempre bajo las enseñanzas de Harry Quebert, quien ve el escribir como el arte de boxear. 

Lo que me impresionó del libro es que Dicker quiebra la voz de los personajes en esta segunda parte, y los comentarios misóginos y machistas con los que hablaban en la primera ya no lo hacen a partir de la segunda mitad de la novela, cuando Goldman decide continuar con su libro y mantener a la luz esta violencia sin necesidad de incluirlo entre los diálogos de los personajes, como crítica de ellos mismos.  

Joël Dicker da vida a Marcus Goldman como un alter ego y pronostica un segundo libro exitoso como el que escribe su personaje.

Mi personaje favorito es el sargento Gahlawood, quizá el más macho en apariencia física -que el libro de por sí es un baño en testosterona-, quien muestra al final, junto con Goldman… hermandad para resolver el caso. Dicker demuestra muchos de estos comportamientos machistas algunas veces de forma muy evidente, otras no tanto por estar tan internalizadas.

Por el contrario, Goldman habla de sí mismo de una manera que resulta pedante, que lo hace un personaje tan insufrible en toda la primera parte del libro, al igual que al resto de los personajes, incluyendo a la joven asesinada Nola.

3.5/5

*Puntuación basada totalmente en mi criterio.

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