Reseña: El Salvaje

Por: Antonio Herrera

El Salvaje es una historia que se desarrolla en las azoteas al sur de la Ciudad de México, pero también en el polar Yukón, en Canadá; con dos historias que se van tejiendo de forma rítmica mientras se recuerda constantemente el significado de la muerte desde la perspectiva de diferentes culturas: la mexica, la inuit, la nórdica, la griega…

El personaje principal, Juan Guillermo, nos narra su infancia y adolescencia, la cual estuvo marcada por las muertes trágicas de su hermano Carlos y sus padres; así como la muerte de cientos de chinchillas desmembradas como parte de su negocio secreto y fraternal, o el final abrupto de sus mascotas; King, un bóxer manso y asustadizo, y Whisky y Vodka, dos periquitos de su difunta abuela que tienen miedo de volar lejos de su jaula.  

De forma paralela, el escritor Guillermo Arriaga (Babel, Amores Perros, 21 Gramos) también nos cuenta la vida del nativo canadiense Amaruq, quien, aconsejado por su difunto abuelo, emprende un viaje por el helado Yukón para cazar a Nujuaqtutuq: El Salvaje, un lobo, que, de acuerdo con las leyendas inuit, es dueño de quien lo caza, y la única forma de alcanzar lo que los católicos entendemos como “la vida eterna”.

Las historias se van desarrollando con narrativas diferentes: definiciones etimológicas que resumen los sucesos, caligramas que llevan a lo profundo de un barranco, poemas arrítmicos que brillan con un color rojo, cartas, leyendas, versículos o frases cortas que son flashazos de una vida que pasa rápido.

En las azoteas de Río Churubusco, Juan Guillermo y su hermano Carlos emprenden un negocio lucrativo al comercializar las pieles de las chinchillas; sin embargo, el verdadero negocio de Carlos, cuatro años mayor que Juan Guillermo, es promover y organizar fiestas underground en donde él mismo surte de morfina o LSD a sus clientes habituales, jóvenes ricos de las universidades privadas de la ciudad.

Este negocio es mal visto por los “buenos muchachos”, un grupo de jóvenes religiosos de dercha extremista que colocan entre los enemigos de Dios a quienes envenenan a la sociedad vendiéndoles drogas o sustancias prohibidas, y cuya única medida es la eliminación. Ya conocemos los demás enemigos de Dios: homosexuales, ateos, judíos, etc.

El asesinato violento a Carlos (que muere ahogado en uno de los tinacos de las azoteas) es lo que lleva a Juan Guillermo querer venganza, y la pérdida de sus padres que caen a un barranco como consecuencia del asesinato de su primogénito, lleva al personaje principal  adoptar y salvar a “Colmillos”, un perro lobo que está destinado a una inyección letal por no poder ser domesticado y que gracias a Guillermo sufre momentáneamente de otros males excepto la muerte.

“Colmillos” es la cría más fuerte de Nujuqtutuq.

En Canadá, Amaruq logra someter a Nujuqtutuq después de una larga travesía que acaba con su vida y deja malherido al lobo, pero que se logra recuperar para volver a ser el alfa de su jauría, pero esta vez en cautiverio.

Guillermo Arriaga juega nuevamente, como ya lo hecho en las películas que ha escrito, con un va y viene de historias que se entrelazan, y logra narrar una descendencia lobuna que transportan de Canadá a México, para acabar nuevamente libre en el alpino Yukón.

El Salvaje es una novela desgarradora no solo por recordar en cada capítulo la muerte, sino también por mostrar la corrupción en el poder Judicial, la deshumanización en los movimientos religiosos extremistas, la apatía jurídica y legal a quienes no pueden pagarla, o el abandono total a un menor de edad que lo ha perdido todo antes de sus 17 años.

El final es sorprendente, pues si bien pensé que en algún momento “Colmillos”, el porro-lobo sería el que efectuaría la venganza de José Guillermo; la sensación de libertad después de una vida caótica, y la posibilidad de remendar una vida sangrienta con un futuro alentador, es el sabor que me dejó este libro al terminarlo.

Mi personaje favorito es Avilés, un domador huérfano que se identifica con Juan Guillermo, y que se convierte en su tutor para cobrar el monto millonario que su hermano Carlos dejó con la venta de drogas. Avilés también se convierte en una brújula moral para Guillermo, y es quien evita que este se convierta en asesino.

Los “buenos muchachos”, junto con Zurita, el policía judicial que atestigua el asesinato a Carlos, son los personajes más despreciables de la novela, y quienes reflejan sombras de la realidad mexicana desde diferentes ángulos.

Devoré la novela. Los lobos son el hilo conductual que llevan a El Salvaje a ser una novela referente de la narrativa actual, pues fue escrita con esa tendencia de los grandes bestseller de hoy en día, que es ser escrita y pensada como si fuera un podcast o un audiolibro.

Calificación: 4/5

Prometo regresar con otra reseña, pero esta vez a una editorial diferente a Alfaguara. Puede que sea Canadá de Richard Ford, mi novela favorita hasta el momento del 2021.

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